lunes 18 de julio de 2011

Happy hours

Ella estaba sola sentada en la barra del bar, el bar al que yo iba hacía un tiempo, pero nunca la había visto por ahí. Se veía sola y pensativa, ante sí tenía una media pinta de cerveza rubia, qué moderada pensé para mis adentros. Miraba no muy convencida la carta no sabiendo con qué combinar con esa media pinta que lentamente se calentaba en el vaso y gotas de transpiración caían hasta la madera de la barra haciendo un circulo perfecto de la base del vaso. De repente su mirada se perdía en el infinito de la penumbra del bar, tal vez esperaba a alguien, a su marido, novio, pareja su mujer, por qué no? o el plan de su noche era encontrarse con sus amigas y ponerse al día y pasar una noche divertida riendo y charlando.
La veía yo y quería desentrañar el misterio que para mí, según mi pobre entendimiento, la rodeaba, de repente quise saber como era su vida, como era ella. Tal vez estaba ahí por el mismo motivo que yo.
Huir, huirse, huirnos. Huir de una realidad aplastante, que amenazaba en cada paso aplastarme, aplastarla, aplastarnos a todos aquellos que vivimos por y para un sueño, un sueño que no es el de todos y que muchas veces pagamos el precio más alto del mercado por no seguir la manada.
Tal vez todo lo que imagine de ella esté equivocado, quizás en breve llegue un moderno chico Palermo Hollywood y la salude con un beso en la boca, justo lo que me provoca a mi verla ahí, me provoca ante su soledad y la mía, y el peso inevitable de la noche sobre ambas, Me provoca ante su postura de superación y desenfado y casi desprecio por todo lo que la rodea, hasta de la cerveza que lentamente sigue calentándose en su vaso, y ante la mía propia, esta postura de que casi todo ya me importa tan poco.
Ella esta sentada en su rincón, ha abandonado la lectura de la carta y chusmea desganada su agenda, parece que nada la convence, no sabe qué comer o simplemente miraba la carta para perder el tiempo y no perderse en el infinito otra y otra vez. Mis papas se enfrían en mi plato, no la han tentado, siento a veces su mirada en mí, ¿no le soy indiferente? Visiones mías.
Parece que sí, que espera a alguien, no como yo, a mi no me espera nadie ni espero a nadie, lo que espero sé que no vendrá jamás, utopías de soñadores… o de borrachos.
Toma su cerveza con estudiada tranquilidad y la mía se calienta mientras pienso si debo abordarla, preguntarle cualquier obviedad, no me saldría nada más, preguntarle la hora o si me pasa la carta o porque se ve tan triste. Lo medito mejor prefiero observarla, es tan etérea en su rutina, mirar la carta o la agenda, tomar un sorbo de cerveza, mirar la nada.
Quiero saber su nombre y no, me gusta el misterio de la ignorancia, a veces saber duele tanto, saber que no sos nada para nadie, saber que nadie te busca o te espera, saber que no hay nada entre ella y yo y que no lo habrá. La prefiero así, ella en su mundo, yo en mi libreta, ambas sin percatarse de los universos que nos rodean, ambas en nuestros propios mundos sin permitir que nada entre en ellos, por cansancio, por miedo o por mil murallas que los dolores al corazón fabricaron por su cuenta sin aviso y sin premeditación. Murallas que con la ayuda de cómplices que buscamos, queremos derribar, cómplices que a su vez buscan a los suyos propios para derribar sus propias murallas.
Pero ella, en su absoluta indiferencia con lo que la rodea tocó sin quererlo mi universo, y yo curiosa insaciable quiero saber sobre sus universos, y sus murallas.
Y de repente este deseo casi inconsciente, yo de ayudarte con tus defensas, altas paredes de piedra, y que vos me ayudes con las mías. No te asustes, no es una exigencia, no es condición, es tal vez una carta de presentación escondemos tantos muestras murallas que sería un buen cambio mostrarlas antes que nada.
Quién no tiene sus mochilas cargadas al tope y a cuestas, yo sólo quiero viajar más liviana, nena yo sé que vos querés viajar más liviana. Si ambas tenemos aunque sea eso en claro, el viaje no será ni tan penoso ni tan duro.
Viajemos juntas lo que el camino nos dicte y nos permita. No prometas, juro no prometerte aquello que no podré cumplir.
Dejame acercarme, invitarte una cerveza, mirar entre las dos la nada y no pensar, y saber que el silencio puede ser copado si es compartido. Te veo ahí tan sola, me veo acá tan sola, podemos acompañarnos en este happy hours sin pensar en nada más, dejemos que la noche siga su curso y mientras pidamos una cerveza más; es la hora de sentir y e no pensar.
Pero a todo esto lo pienso, lo imagino a través de un vaso semivacío, que te veo a vos a través de tu propio vaso semivacío.
Es el momento justo de un pucho, mi cabeza delira por demás, voy a la puerta con el encendedor en mano, y afuera hace frío y ha comenzado a llover, el abrigo del bar cada vez se hace más encantador, prendo el pucho y miro llover, me abstraigo más si eso es posible, noche larga de pensamientos tontos.
Siento la puerta abrirse detrás de mi; y sorpresa, sos vos, tenés fuego me preguntaste y vi un resquicio en tu muralla del cual asirme.

6 han dicho de esto...:

Ciruela dijo...

Me crucé con tu blog, y me colgué leyéndolo.
Pido permiso para seguir haciéndolo.


"Huir, huirse, huirnos."

Me gustó... y me dio una extraña sensación de humo (muy loco)...


Saludos.

Lola dijo...

Tiene todo el permiso del mundo pues para eso esta...

pero sáqueme de la duda...humo???

Ciruela dijo...

Humo... humo de puchos... y humo de murallas, o murallas de humo, no sé...

"Es el momento justo de un pucho, mi cabeza delira por demás, voy a la puerta con el encendedor en mano, y afuera hace frío y ha comenzado a llover, el abrigo del bar cada vez se hace más encantador, prendo el pucho y miro llover, me abstraigo más si eso es posible, noche larga de pensamientos tontos".

Con cada descripción, yo puedo imaginar un(a) escena(rio) (es que tiendo a pensar mucho en imágenes). Tus actores (las dos flacas y el resto del mundo en el bar) tienen desde un principio, antes del pucho final, humo en los ojos...

Yo las imagino así...

Lola dijo...

usted ha dado en el clavo, murallas, soledades y el pucho como compañía. gracias por la atención.

Violeta Color dijo...

A veces las ganas de atravesar las corazas ajenas, ese misterio que condensa el aire, y hacen que lo demás se vaya, sea infimo, y cada detalle observado se vuelva lento,grande, sentido, lento; es por ganas de desligarnos de las nuestras, que nos las atraviesen...Ciruela tuvo razón...este es un texto de ojos nublados.

Su texto tiene melodia, y respiracion rasposa también, pude verlo, pude meterme ahí, y sentirme ansiosa y torpe.

Gracias.
Le mando un abrazo

Lola dijo...

si pudo meterse, es un halago para mi.