martes 27 de diciembre de 2011

Un verano de amor



Te conocí a pesar de mis reticencias, o mejor dicho tu amiga me ganó por cansancio, es que no sabía muy bien qué hacer, hacía tanto rato que tenía ganas de estar con alguien, ganas de sentir esa euforia que se siente solamente cuando estás con alguien, esa adrenalina que te nace desde muy dentro, y te la provoca las ganas de ver, de hacer cosas con determinada persona.
Y ahí estabas vos, saliendo, o eso me dijeron, de una relación complicada, con esa imagen de pollito mojado, la cual siempre renegué de las personas, pero que en el interior, me gustaban por que me hacían sentir necesitada, y vos fuiste la excusa perfecta, necesitabas a alguien fuerte a tu lado para que te ayude a capear la tormenta, y vaya si te ayudé, te di palabras de consuelo, te presté un hombro cuando llorabas por la relación que terminabas, sin darte cuenta de que estabas empañando la que estabas comenzando conmigo.
Y nos encontramos y te gusté y vos en tus levis y en tus converse me gustaste, hablamos de los temas que nos gustaban, y qué casualidad, a ambas nos gustaban los mismos temas.
Mis ganas de tener ganas le ganaron a todos los reparos que tenía, y también convengamos, mi última relación había sido un terrible fiasco y estaba en un atolladero y necesitaba irme de ahí. Y así fue como fue que comenzamos, vos, queriendo salirte de una relación que aunque doliera no podía seguir, yo firme en mi idea de salirme del recuerdo de una relación que nunca fue.
Fue para noviembre, luego de mucho chat, luego de muchos mails, había días en que odiaba que me tratarás de usted, aún sabiendo que era un juego de seducción, otros días era yo la que te trataba con tal parsimonia, lo que me gustó es que al principio teníamos el mismo tiempo y las mismas ganas, o eso creí, pero ahora creo que vos solamente querías escapar y yo sólo quería encontrarme en otra persona, y por eso no quise ver muchas cosas. O si, las veía pero no quería darle más importancia que ser una mera manía mia, les resté importancia, aún sabiendo que en el fondo, esas nimiedades, arraigarían en mi interior y crecerían hasta explotar todo lo demás, lo sabía, tal vez debería habertelo dicho, pero no quise, pensé que podría manejarlo, que ésta vez podría manejarlo.
Es claro que no, porque las cosas que veía, eran de verdad. Y resumian todo lo que no me gustaba, pero básicamente me mostraban la realidad, esa que estaba empecinada a no ver a no creer.
Y pasamos días muy lindos, y noches más que lindas, noches de sexo, de charlas de juego, recuerdo tu patio y tu nerviosismo cuando te sacaba tu ropa interior, y decías de los vecinos aún sabiendo que nadie mediría más que la medianera, y las noches de calor, y las noches de estrellas y alguna que otra luna llena, las noches de cerveza y de sexo mientras tomábamos fresco en el patiecito de tu casa. Noches de sexo salvaje alrededor de tu cama, tus miedos y tu timidez me excitaban más, no recuerdo otra época en donde haya sido igual de ardiente, era loco la piel que teníamos o que yo creía que teníamos.
Las necesidades no hacen a buenas relaciones, yo lo sabía, e igualmente seguí, seguí, me empeciné a vendarme los ojos, hasta que no diera más, y fue así.
No sé aún qué me pasó con vos, ni siquiera sé qué te pasó a vos conmigo, amor no era, eso me quedó claro, yo fui bastión, muralla que te contuviera, que te mimó, y te acarició cuando lo necesitaste. También sé que en cuanto te sentiste bien buscaste por otro lado, lo sé porque lo vi, lo presentí y hasta supe en qué momento fue, uno de mis grandes problemas es darme cuenta cuando me mienten, si hasta me daba cuenta cuando yo me mentía a mi misma. Imagínate si no me doy cuenta cuando los demás lo hacen.
Lo loco era que era mutuo, estas ganas de ambas de estar con alguien pero para escaparnos de nosotras, o de la chatura que teníamos encima, ambas teníamos en claro que el amor era otra cosa, era no necesitar, era querer estar. Y fuimos hábiles en nuestro engaño tanto que hice lo impensando en su momento, la única a la que le propuse matrimonio, pero…no nos engañemos, sabía, muy en el fondo sabía cuál sería tu respuesta. Me meto en situaciones que aún sabiendo que van a ser dolorosas, las transito igual, pruebas y pruebas que me impongo o tal vez para demostrarme que tenía razón en tal o cual cosa.
Todo con vos fue así, me reconfirmó muchas cosas ese pequeño verano que pasé con vos. Me dí cuenta más fehacientemente qué es lo que quiero, y qué no quiero. Sé que a vos te fue mucho más fácil. O más rápido, no importa a mi no me corre ni el viento, ni mis necesidades, ni siquiera las ganas de tener ganas.



3 han dicho de esto...:

Violeta Color dijo...

uuuuuffff
esos encuentros desencontrados...

Lola dijo...

si, ufff.....

gracias por pasar!

Violeta Color dijo...

Gracias por devolverme la visita