Te conocí a pesar de mis reticencias, o mejor dicho tu
amiga me ganó por cansancio, es que no sabía muy bien qué hacer, hacía tanto
rato que tenía ganas de estar con alguien, ganas de sentir esa euforia que se
siente solamente cuando estás con alguien, esa adrenalina que te nace desde muy
dentro, y te la provoca las ganas de ver, de hacer cosas con determinada
persona.
Y ahí estabas vos, saliendo, o eso me dijeron, de una
relación complicada, con esa imagen de pollito mojado, la cual siempre renegué
de las personas, pero que en el interior, me gustaban por que me hacían sentir
necesitada, y vos fuiste la excusa perfecta, necesitabas a alguien fuerte a tu
lado para que te ayude a capear la tormenta, y vaya si te ayudé, te di palabras
de consuelo, te presté un hombro cuando llorabas por la relación que
terminabas, sin darte cuenta de que estabas empañando la que estabas comenzando
conmigo.
Y nos encontramos y te gusté y vos en tus levis y en
tus converse me gustaste, hablamos de los temas que nos gustaban, y qué
casualidad, a ambas nos gustaban los mismos temas.
Mis ganas de tener ganas le ganaron a todos los
reparos que tenía, y también convengamos, mi última relación había sido un
terrible fiasco y estaba en un atolladero y necesitaba irme de ahí. Y así fue
como fue que comenzamos, vos, queriendo salirte de una relación que aunque
doliera no podía seguir, yo firme en mi idea de salirme del recuerdo de una
relación que nunca fue.
Fue para noviembre, luego de mucho chat, luego de
muchos mails, había días en que odiaba que me tratarás de usted, aún sabiendo
que era un juego de seducción, otros días era yo la que te trataba con tal
parsimonia, lo que me gustó es que al principio teníamos el mismo tiempo y las
mismas ganas, o eso creí, pero ahora creo que vos solamente querías escapar y
yo sólo quería encontrarme en otra persona, y por eso no quise ver muchas
cosas. O si, las veía pero no quería darle más importancia que ser una mera
manía mia, les resté importancia, aún sabiendo que en el fondo, esas
nimiedades, arraigarían en mi interior y crecerían hasta explotar todo lo
demás, lo sabía, tal vez debería habertelo dicho, pero no quise, pensé que
podría manejarlo, que ésta vez podría manejarlo.
Es claro que no, porque las cosas que veía, eran de
verdad. Y resumian todo lo que no me gustaba, pero básicamente me mostraban la
realidad, esa que estaba empecinada a no ver a no creer.
Y pasamos días muy lindos, y noches más que lindas,
noches de sexo, de charlas de juego, recuerdo tu patio y tu nerviosismo cuando
te sacaba tu ropa interior, y decías de los vecinos aún sabiendo que nadie
mediría más que la medianera, y las noches de calor, y las noches de estrellas
y alguna que otra luna llena, las noches de cerveza y de sexo mientras tomábamos
fresco en el patiecito de tu casa. Noches de sexo salvaje alrededor de tu cama,
tus miedos y tu timidez me excitaban más, no recuerdo otra época en donde haya
sido igual de ardiente, era loco la piel que teníamos o que yo creía que
teníamos.
Las necesidades no hacen a buenas relaciones, yo lo
sabía, e igualmente seguí, seguí, me empeciné a vendarme los ojos, hasta que no
diera más, y fue así.
No sé aún qué me pasó con vos, ni siquiera sé qué te
pasó a vos conmigo, amor no era, eso me quedó claro, yo fui bastión, muralla
que te contuviera, que te mimó, y te acarició cuando lo necesitaste. También sé
que en cuanto te sentiste bien buscaste por otro lado, lo sé porque lo vi, lo
presentí y hasta supe en qué momento fue, uno de mis grandes problemas es darme
cuenta cuando me mienten, si hasta me daba cuenta cuando yo me mentía a mi
misma. Imagínate si no me doy cuenta cuando los demás lo hacen.
Lo loco era que era mutuo, estas ganas de ambas de
estar con alguien pero para escaparnos de nosotras, o de la chatura que
teníamos encima, ambas teníamos en claro que el amor era otra cosa, era no
necesitar, era querer estar. Y fuimos hábiles en nuestro engaño tanto que hice
lo impensando en su momento, la única a la que le propuse matrimonio, pero…no
nos engañemos, sabía, muy en el fondo sabía cuál sería tu respuesta. Me meto en
situaciones que aún sabiendo que van a ser dolorosas, las transito igual,
pruebas y pruebas que me impongo o tal vez para demostrarme que tenía razón en
tal o cual cosa.
Todo con vos fue así, me reconfirmó muchas cosas ese
pequeño verano que pasé con vos. Me dí cuenta más fehacientemente qué es lo que
quiero, y qué no quiero. Sé que a vos te fue mucho más fácil. O más rápido, no
importa a mi no me corre ni el viento, ni mis necesidades, ni siquiera las
ganas de tener ganas.
3 han dicho de esto...:
uuuuuffff
esos encuentros desencontrados...
si, ufff.....
gracias por pasar!
Gracias por devolverme la visita
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