Un par de
intentos (Pata Kramer)
Se va la
timidez, la lleva el viento
Navego mar
adentro sin disfraz
Te llevo si
querés un poco más, que sobra el tiempo
Ligera
oscuridad de paso lento
Despega de
la piel su terquedad
Remueve con
paciencia la verdad…
Historias
sin principio ni final
Canciones que
quedaron por la mitad un par de intentos
Pero ya
vez, las ganas no se pueden esconder
Una vez más,
es que ya vez,
Las ganas
no se pueden esconder.
Temida
decisión marcado acento
Destapa la
amargura del ayer
Desteje la
madeja sin querer
Tremenda tempestad,
levanta restos
Revela desde
siempre tu mirar,
La parte
esquiva de mi ser.
Hace muchos
años tuve un amor, de esos que marcan el alma y que duele el respirar si no se
está cerca. Hace muchos años que no volví a vivir ese ardor interno de ganas de
vivir la vida, vivirla al lado de alguien.
Pero no
siempre somos correspondidos o no como quisiéramos, perder la apuesta puede
llevarte a la ruina.
Así quedé
yo en la ruina y la soledad, eterna noche adormecida, anestesiada. Mi tabla de
salvación fue mi trabajo ahí me refugié,
y aún a veces, no sé si por costumbre o por soledad, a veces lo sigo haciendo. No
he vuelto a querer a otra persona, no como aquella vez, no con las ansias de
quemar todas las naves con tal de que funcione, cuántas veces se puede romper
un corazón?. No gracias, con una vez para mi es suficiente.
Podrán decir
que esto no es vida que es una suerte de grabación, de una no existencia, pero
el corazón late, después de mucho tiempo late, y parece curado, pero la verdad
no lo he puesto a prueba, no me interesa. Los grandes amores te golpean la
puerta una sola vez en la vida o se chocan directamente contra tu cuerpo
desestabilizando todos tus sistemas, que fue eso lo que me pasó a mi.
Pero no voy
a volver a recorrer ese camino, perdón, no les repetiré esa historia. Había encontrado
en mi no existencia la felicidad o casi, mi trabajo mi casa, una rutina de lo más
placentera, o se convirtió en eso a fuerza de costumbre, la cosa es que estaba
sanando, ese dolor, esos intentos hasta el hartazgo que tanto daño, ese amor no
correspondido habían quedado muy, muy en el pasado.
Tenía mis
libros, mis películas, pequeños mundos donde yo era la reina, donde no salía
lastimada.
Era feliz.
Hasta que
el destino quiso, jugarreta cruel, devolverme al vaivén de un tiovivo infernal,
el caos absoluto cuando apareció en mi vida una nueva persona, el sol salió y
un mundo de posibilidades se abrieron y yo acá viento en la cara, con todo el
espectro ante mi.
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